Los primeros 1,000 días empiezan antes de la prueba positiva
Qué son los primeros 1,000 días, por qué la nutrición de los meses antes de concebir importa (la tuya y la de tu pareja) y en qué nutrientes suelen quedarse cortas las mujeres en México.
Qué son los primeros 1,000 días, por qué la nutrición de los meses antes de concebir importa (la tuya y la de tu pareja) y en qué nutrientes suelen quedarse cortas las mujeres en México.
Serie «Nutrición para la fertilidad y los primeros 1,000 días» · Artículo 1 de 6
En 30 segundos
- Los primeros 1,000 días de vida van de la concepción a los 2 años (unos 270 días de embarazo más 730 de bebé), y son la etapa de mayor desarrollo del cerebro.
- Muchas estructuras clave, como el tubo neural, se forman antes de que sepas que estás embarazada.
- Por eso la nutrición de los meses previos a concebir importa, y no solo la tuya: también la de tu pareja.
- No necesitas comer perfecto. Necesitas comer de forma constante y nutritiva, y saber dónde suelen estar los huecos.
Si estás buscando embarazarte, seguramente ya escuchaste muchos consejos para cuando estés embarazada: toma vitaminas prenatales, evita el sushi, come por dos (en realidad no, pero de eso hablaremos más adelante). De lo que casi no se habla es de que la etapa más importante para la nutrición de tu bebé empieza antes de que veas dos rayitas en la prueba.
Los investigadores la llaman los primeros 1,000 días: el periodo que va desde la concepción hasta el segundo cumpleaños de tu hijo o hija. Son unos 270 días de embarazo más 730 días de bebé y primera infancia. Es por eso que en esta serie te voy a explicar qué dice la ciencia sobre esta etapa, con especial atención a lo que más importa cuando piensas en tu fertilidad: los meses antes de la concepción y los que siguen justo después.
El número no tiene nada de mágico. Es una forma de nombrar un periodo en el que el cuerpo y el cerebro crecen más rápido que en cualquier otro momento de la vida. La Academia Americana de Pediatría (AAP) lo describe como la etapa de mayor desarrollo cerebral en la vida de una persona.
Alrededor del día 18 después de la concepción ya aparece una estructura que se reconoce como cerebro. Para los 2 años, ese cerebro ya construyó:
Aquí viene la parte que cambió la manera en que hablo con mis pacientes: el desarrollo sigue un orden, y cada etapa se construye sobre la anterior. Si falta un nutriente clave justo cuando se está formando una estructura, el cuerpo no siempre puede regresar a corregirlo después. Por eso esta etapa es, al mismo tiempo, una gran oportunidad y un momento de vulnerabilidad.
Y no se limita al cerebro. La nutrición en los primeros años está muy relacionada con cómo crece el bebé en el útero, cómo crece después de nacer y hasta con su salud metabólica de adulto. Los investigadores le llaman "programación": el ambiente dentro del útero y en la infancia ayuda a fijar patrones que pueden durar toda la vida.
La mayoría de los estudios sobre los 1,000 días se enfocan en el embarazo y la infancia. Pero piensa en los tiempos. El tubo neural, que se convierte en el cerebro y la médula espinal, se forma durante los primeros 28 días después de la concepción. A las cuatro semanas, muchas mujeres todavía no saben que están embarazadas. Los nutrientes que tiene tu cuerpo en esas primeras semanas son con los que tu bebé va a trabajar.
Por eso el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF) recomienda que toda persona que pueda embarazarse tome diario un suplemento con 400 a 800 microgramos de ácido fólico, empezando por lo menos un mes antes de la concepción.
En México, la norma oficial para la atención del embarazo (NOM-007) va todavía más lejos: indica que toda mujer que desee embarazarse acuda a consulta (la llamada consulta preconcepcional), de preferencia con su pareja, idealmente tres meses antes de intentarlo, y que en ese periodo empiece a tomar 0.4 mg (400 microgramos) de ácido fólico diario y lo continúe durante todo el embarazo. Es uno de los ejemplos más claros de cómo la nutrición antes del embarazo influye en la salud del bebé.
Y no se trata solo de quien lleva el embarazo. Algunos estudios han relacionado el peso antes del embarazo, tanto de la mamá como del papá, con el riesgo de que el hijo o hija tenga sobrepeso más adelante. Prepararse para concebir es un proyecto de dos.
Tal vez pienses: "si como más o menos bien, ya estoy cubierta". Los datos dicen otra cosa. En encuestas nacionales de Estados Unidos:
¿Y en México? La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut Continua 2022-2024) midió estos nutrientes en sangre en mujeres de 12 a 49 años que no estaban embarazadas, justo la etapa en la que muchas empiezan a buscar un bebé:
| Qué se midió | Mujeres de 12 a 49 años |
|---|---|
| Deficiencia de hierro | 38.3% (casi 4 de cada 10) |
| Anemia | 12.1% (más de 1 de cada 10) |
| Deficiencia de vitamina B12 | 18.8% (casi 1 de cada 5) |
| Deficiencia de vitamina D | 38.5% (casi 4 de cada 10) |
Fíjate en la diferencia entre las dos primeras cifras: muchas mujeres ya tienen sus reservas de hierro bajas aunque todavía no lleguen a tener anemia. Y el embarazo aumenta mucho la necesidad de hierro. Por eso vale la pena revisar cómo estás antes de concebir, y no esperar a la primera consulta prenatal.
Nada de esto es una falla personal. Las necesidades suben mucho durante el embarazo, y algunos de estos nutrientes se concentran en pocos alimentos. Saber dónde suelen estar los huecos te permite planear para cubrirlos.
La AAP es muy clara: el desarrollo sano depende de más cosas que la comida. Un ambiente que dé apoyo, una persona cuidadora emocionalmente presente y una alimentación sana trabajan en equipo. El estrés tóxico, las infecciones y el abandono pueden afectar el desarrollo, y una mala alimentación puede empeorar esos efectos.
Te lo menciono porque los consejos de nutrición fácilmente se convierten en una preocupación más. No necesitas una alimentación perfecta. Necesitas una alimentación constante y nutritiva, junto con apoyo, descanso y cuidado para ti. Todo eso también le importa a tu bebé.
También vale la pena saber que la malnutrición incluye tanto lo que falta como lo que sobra. Muchos nutrientes siguen lo que los investigadores llaman una curva en forma de U: quedarse corta tiene riesgos, y pasarse también. Más no siempre es mejor, y por eso en esta serie voy a hablar de los suplementos con cuidado.
Cada artículo se basa en investigación revisada por pares y en guías actuales, con referencias al final por si quieres profundizar.
Si ya estás embarazada, o si tuviste un embarazo en el que no sabías nada de esto, por favor no lo conviertas en arrepentimiento. El cuerpo es muy bueno para proteger al bebé que está creciendo, y la placenta ayuda a darle prioridad a sus nutrientes. Cada momento de los 1,000 días es una oportunidad para tomar buenas decisiones de aquí en adelante.
Y si apenas estás pensando en formar una familia, estás en un gran momento. Los meses antes de la concepción son de los mejores para construir hábitos que te van a acompañar durante el embarazo y después.
Si quieres revisar cómo llegas tú (y tu pareja) a esta etapa, puedes agendar una consulta conmigo. Y si prefieres seguir leyendo, en el artículo 2 vemos más de cerca el cerebro, el metabolismo y las ventanas críticas.
Son el periodo que va desde la concepción hasta que tu hijo o hija cumple 2 años: unos 270 días de embarazo más 730 días de bebé y primera infancia. Es la etapa en la que el cuerpo y el cerebro crecen más rápido que en cualquier otro momento de la vida, y la nutrición en ella está muy relacionada con cómo crece el bebé y hasta con su salud metabólica de adulto.
Porque estructuras clave se forman en las primeras semanas. El tubo neural, que se convierte en el cerebro y la médula espinal, se forma en los primeros 28 días después de la concepción, cuando muchas mujeres todavía no saben que están embarazadas. Los nutrientes que tiene tu cuerpo en esas semanas son con los que tu bebé va a trabajar.
La USPSTF recomienda empezar por lo menos un mes antes de la concepción. La norma mexicana (NOM-007) indica acudir a consulta idealmente tres meses antes de intentarlo, empezar en ese periodo y continuarlo durante todo el embarazo.
La USPSTF recomienda un suplemento diario de 400 a 800 microgramos para toda persona que pueda embarazarse. La NOM-007 indica 0.4 mg (400 microgramos) al día. Si tienes alguna condición de salud, tomas medicamentos o tuviste un embarazo afectado por un defecto del tubo neural, tus necesidades pueden ser diferentes; habla con tu equipo de salud.
La NOM-007 recomienda que toda mujer que desee embarazarse acuda a consulta, de preferencia con su pareja, idealmente tres meses antes de intentarlo. En ese periodo se empieza el ácido fólico, y es un buen momento para revisar cómo estás, por ejemplo tus reservas de hierro, sin esperar a la primera consulta prenatal.
Sí. Algunos estudios han relacionado el peso antes del embarazo, tanto de la mamá como del papá, con el riesgo de que el hijo o hija tenga sobrepeso más adelante. Prepararse para concebir es un proyecto de dos.
Según la Ensanut Continua 2022-2024, en mujeres de 12 a 49 años no embarazadas, el 38.3% tiene deficiencia de hierro, el 12.1% anemia, el 18.8% deficiencia de vitamina B12 y el 38.5% deficiencia de vitamina D.
Esta serie es educativa y no sustituye la atención de tu médico o nutrióloga. Si tienes alguna condición de salud, tomas medicamentos o tuviste un embarazo afectado por un defecto del tubo neural, tus necesidades pueden ser diferentes; habla con tu equipo de salud.

Por Lucía Sterpone
Nutrióloga especialista en nutrición y fertilidad · Embajadora HeyNutre
Publicado:
Acompaño a personas que viven con obesidad y diabetes tipo 2. Yo aporto la ciencia, la interpretación de la evidencia y el razonamiento clínico. Tú aportas lo que nadie más sabe: cómo es vivir tu vida. Las decisiones las tomamos en conjunto.
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